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Los monstruos de la adolescencia

grupoedelvalle
hace 5 días
3 min de lectura

Lo que todo padre necesita saber para acompañar a su adolescente

Detrás de una puerta cerrada, un “déjame en paz” o un cambio de humor, puede haber algo que su hijo todavía no sabe cómo expresar.

Este Halloween, descubramos juntos algunos de los “monstruos” que pueden aparecer durante la adolescencia y cómo podemos ayudar a nuestros adolescentes a enfrentarlos.


El monstruo del silencio

Su hijo habla menos, responde con monosílabos o prefiere estar en su habitación.

¿Qué puede hacer? Evite interrogarlo apenas llega a casa. Busque momentos naturales para conversar, como durante un trayecto en auto o al compartir una comida.

Pruebe decir: “He notado que has estado más callado. No tienes que contarme todo ahora, pero estoy aquí cuando quieras hablar”.


El monstruo de las emociones intensas

Un problema que parece pequeño puede provocar enojo, llanto o frustración.

¿Qué puede hacer? Escuche primero y corrija después. Mantenga límites claros, sin invalidar lo que siente.

Pruebe decir: “Entiendo que esto te moleste. Vamos a hablarlo cuando ambos estemos más tranquilos”.


El monstruo de la comparación

Las redes sociales pueden alimentar la sensación de no ser suficientemente atractivo, popular, exitoso o aceptado.

¿Qué puedes hacer? Hablen sobre los filtros, las apariencias y la presión por encajar. Acuerden límites digitales razonables y modele también un uso equilibrado de las pantallas.

Pruebe decir: “¿Cómo te hace sentir lo que ves en redes? ¿Crees que muestra la vida completa de esas personas o que publican toda la verdad de sus vidas?”


El monstruo de la independencia

Quiere decidir por sí mismo, cuestiona las reglas y puede parecer que ya no necesita a sus padres.

¿Qué puede hacer? Dele oportunidades para tomar decisiones, pero mantenga acuerdos claros sobre horarios, responsabilidades y seguridad.

Pruebe decir: “Quiero que tengas más independencia. Hablemos de qué responsabilidades necesitamos acordar para lograrlo”.


El monstruo de la presión social

El deseo de pertenecer puede llevar a los adolescentes a aceptar situaciones con las que no se sienten cómodos.

¿Qué puede hacer? Evite juzgar de inmediato a sus amistades. Enséñele a reconocer riesgos y practicar formas de decir “no” sin sentirse obligado a demostrar nada.

Pruebe decir: “Si alguna vez te sientes presionado, puedes llamarme o decirme. Primero voy a ayudarte a estar a salvo y después hablaremos de lo ocurrido”.


RETO FAMILIAR DE OCTUBRE: 7 DÍAS SIN DISFRACES

Durante una semana, dedique 15 minutos al día a compartir con su adolescente sin teléfonos, interrogatorios ni sermones. No necesita preparar una actividad especial ni resolver todos sus problemas. El objetivo es fortalecer la confianza y recordarle que puede contar con usted.

Día 1. Una conversación diferente

Pregúntele qué fue lo mejor y lo más difícil de su semana. Escuche sus respuestas con interés, sin interrumpir ni apresurarse a darle soluciones.

Día 2. Conociendo su mundo

Escuche una canción que le guste, vean un video que quiera compartir con usted o pregúntele por alguno de sus intereses . No necesita compartir todos sus gustos; basta con mostrar interés genuino, sin juzgar ni emitir opinión.

Día 3. Hablemos de preocupaciones

Pregúntele qué situación le genera más estrés últimamente. Puede ser la escuela, las amistades, la familia u otra preocupación. Evite minimizar lo que siente.

Día 4. Tiempo de calidad

Compartan una actividad que ambos disfruten: preparar algo de comer, salir a caminar, jugar un juego de mesa o ver una película. Lo importante es compartir sin distracciones.

Día 5. Redes sociales y amistades

Conversen sobre la presión por encajar, la comparación en redes sociales y las situaciones incómodas que pueden surgir con los amigos. Escuche su perspectiva y evite convertir la conversación en un sermón.

Día 6. Reconoce sus fortalezas

Dígale algo específico que valore de él o ella. Puede ser su esfuerzo, su creatividad, su sentido del humor, su responsabilidad o la manera en que ha enfrentado una dificultad.

Día 7. Una pregunta que fortalece el vínculo

Pregúntele: “¿Qué podría hacer yo para que te sientas más apoyado?”. Escuche su respuesta con apertura. Quizá descubra que necesita más comprensión, más tiempo juntos, mayor autonomía o una forma diferente de comunicación.

Recuerde:


  • No se trata de cumplir los siete días a la perfección, sino de comenzar a construir pequeños momentos de conexión que puedan mantenerse durante todo el año.

  • No siempre nos contarán todo, ni aceptarán nuestros consejos. 

  • Sigamos estando ahí, escuchando, acompañando, estableciendo límites.

  • El vínculo que construyamos hoy puede convertirse en el lugar seguro al que acuda mañana.


Este Halloween, no busquemos eliminar todos los monstruos de la adolescencia. Aprendamos a enfrentarlos juntos.

Departamento Psicopedagógico.


Sigan en redes sociales : "Voces que transforman" donde podemos ver la perspectiva de nuestros alumnos.


 
 
 

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