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Erik Alejandro Ruiz Carrillo: la historia de un estudiante que convirtió la resiliencia en excelencia

  • grupoedelvalle
  • 2 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

El pasado 19 de noviembre, tuvimos la oportunidad de conocer más de cerca la

historia de Erik Alejandro Ruiz Carrillo, un joven que resume su vida en tres palabras

que lo han guiado hasta hoy: gratitud, disciplina y resiliencia. Su recorrido

académico es mucho más que una secuencia de logros: es la historia de un

estudiante que se negó a renunciar a sus sueños, incluso cuando las circunstancias

parecían invitarlo a hacerlo.


Desde su infancia en Santiago Ixcuintla, Erik creció rodeado de una profunda

valoración por el estudio. Su padre, maestro de matemáticas, fue una figura que

marcó su camino con palabras firmes y llenas de amor: “Arriesga, no importa el

resultado.” Aunque su padre falleció cuando Erik tenía tan solo 12 años, esas

palabras se convirtieron en su brújula. Hoy, él confiesa que añora compartir sus

logros con él, pero también reconoce que esa ausencia lo fortaleció y lo impulsó a

ser la persona que es actualmente.


Su mamá, con una fortaleza inquebrantable, lo sacó adelante y lo acompañó en

cada paso. Gracias a ella, y al apoyo de su familia, Erik aprendió que los sueños se

construyen a base de constancia.


A pesar de que muchas personas le recomendaron cambiar de carrera, él fue

resiliente y firme en su decisión: quería estudiar Derecho en la UNAM. Y lo logró.

Ser foráneo fue uno de sus mayores retos. Los momentos de soledad, lejos de

desanimarlo, se convirtieron en el espacio perfecto para encontrarse a sí mismo. En

el silencio aprendió a escuchar sus miedos, pero también su determinación.

En su formación, hubo profesores que marcaron una diferencia significativa. Los

cuales son Carlos Rodríguez Robles y Yosser Gizcard Leonid Ramos Camarena, a

quien les agradece profundamente por ver su talento y sus capacidades en el ámbito

jurídico.

Erik tiene claro que el conocimiento es su motor. Le apasiona leer, especialmente a

autores que alimentan su crecimiento en el Derecho. Cree firmemente que llenarse

de conocimiento es un hábito que transforma vidas, y lo aconseja a cualquier

persona que desee superarse.

Durante su etapa universitaria también asumió el liderazgo al convertirse en

presidente del consejo estudiantil, demostrando que su perfil no solo es académico,

sino también el de un líder nato, comprometido y capaz de inspirar a otros.


Sin embargo, su mayor prueba llegó en los días en que pensó en abandonar todo.

El cansancio, la presión y la exigencia académica lo hicieron dudar, pero nunca se

rindió. La competitividad sana, la disciplina y el apoyo de sus amigos fueron claves

para seguir adelante.


El esfuerzo dio frutos. Cuando recibió la noticia de que había ganado la Medalla al

Promedio UNAM, Erik sintió un orgullo inmenso. Ese logro representa años de

perseverancia, sacrificios y noches de estudio, pero también amor: amor por el

Derecho, por su familia, y por el niño que alguna vez soñó con llegar lejos.

Hoy, Erik celebra la vida rompiendo rutinas, siendo feliz con lo que tiene y con lo

que ha construido. Ama el Derecho con toda su alma y está consciente de que

todavía tiene muchas metas por alcanzar.


Su historia es un recordatorio poderoso de que la resiliencia transforma, la disciplina

construye y la gratitud ilumina el camino. Erik no solo es un estudiante destacado:

es un ejemplo de que los sueños se hacen realidad cuando se trabaja por ellos con

el corazón.


 
 
 

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