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La cuesta de Enero...¿También para nuestros hijos?

  • grupoedelvalle
  • 6 feb
  • 2 Min. de lectura

¿Cómo se traspasan estas cargas?

A veces ocurre de manera muy sutil:

  • Comentarios constantes sobre problemas económicos o falta de recursos. 

  • Cambios de humor, irritabilidad o poca paciencia.

  • Expectativas excesivas (“tienes que ser el mejor”, “no nos des más problemas” "por ningún motivo se podría perder esa beca" ).

  • Hacerlos sentir responsables de preocupaciones que no les corresponden.

Sin intención, el mensaje que puede llegar a ellos es: “No debo fallar”, “no debo pedir”, “no debo preocupar a mis padres”. Esto puede generar ansiedad, culpa, bajo rendimiento escolar o dificultad para expresar emociones.

Que es lo que  si podemos hacer?, ya que aunque ún las falta camino para la adultez, ellos pueden ir aportando a las decisiones y bienestar del hogar, a continuación algunas recomendaciones:

  • Hablar con honestidad, pero con calma y sin dramatizar.

  • Evitar discusiones de adultos frente a ellos.

  • Recordarles que los problemas económicos o laborales no son su responsabilidad.

  • Validar sus emociones y escuchar sin minimizar lo que sienten.

  • Buscar momentos de conexión positiva, incluso en tiempos difíciles, esto dará al hogar una sensación de refugio de paz, incluso en situaciones complicadas.

  • Casi siempre hablamos de cómo ayudar a los adolescentes, sin embargo este espacio es de ustedes a continuación una serie de recomendaciones únicas y exclusivas para papás:

  • Normalice la etapaRecordar que es un periodo temporal reduce la sensación de agobio. No es un fracaso, no es ara siempre, es una transición.

  • Cuide su diálogo internoEvite mensajes de autoexigencia excesiva. Ser padre o madre no implica tener todo resuelto todo el tiempo.

  • Organice, no se castigueHacer pequeños ajustes financieros o de rutina ayuda más que la culpa o el estrés constante.

  • Regule antes de reaccionarSi se siente irritable o cansado, tome una pausa.  Darse  un tiempo para usted, Los hijos aprenden más de cómo manejamos el estrés que de lo que decimos.

  • Separe preocupaciones adultas de responsabilidades adolescentesCompartir información no significa delegar cargas emocionales. Ellos necesitan seguridad, no soluciones.

  • Hable con otros adultosConversar con tu pareja, familiares o amigos,  o buenos compañeros de trabajo alivia. No todo debe resolverse en soledad.

  • Mantenga rutinas simples y establesLas rutinas dan estructura y tranquilidad.

  • Busque pequeños espacios de disfruteNo todo debe implicar gasto: una charla, una caminata, una película o juegos de mesa en casa fortalecen el vínculo.

  • Pida apoyo si lo necesitaReconocer que necesita ayuda también es un acto de fortaleza. 


Cuando los padres se permiten pedir apoyo, regular sus emociones y avanzar paso a paso, enseñan una lección poderosa: las dificultades se atraviesan mejor en equipo y con esperanza. Cuidarse como adultos también es una forma de cuidar a los hijos.

Sigamos caminando juntos este inicio de año, con paciencia, empatía y confianza en que lo mejor está por venir.

Hasta la próxima.

 
 
 

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